miércoles, 31 de octubre de 2007

Gastronómicamente hablando

Uno de mis sueños es llevar adelante un emprendimiento gastronómico propio, y seguramente a este deseo aún no cumplido, se debe mi lado "quisquilloso" gastronómicamente hablando.
Para mí, ir a comer afuera, es algo que debe ser difrutado desde que uno llega hasta que se va, es una especie de ritual que debe satisfacernos no sólo desde el aspecto de lo que consumimos, sino también desde el clima, la atención y hasta los mínimos detalles.
Algunos de esos detalles mínimos y no tan mínimos, que me resultan imperdonables, a continuación:
- El queso rallado en paquetitos (ni que hablar si la especialidad del restaurant son las pastas), esto es casi una herejía.
- Hablando de pastas: los ñoquis (o gnocchis, como prefieran) sin "rulito", no son ñoquis, son bolitas de masa. Sépanlo.
- Siguiendo con las pastas, los lugares donde sirven las pastas con un golpe de microondas.
- Los lugares que cobran cubierto, y no ponen algo para "entretener el estómago" hasta que llegan los platos (p.e. las clásicas mantequitas).
- Los mozos sin oficio. Es notoria la diferencia entre el mozo de profesión, y el mozo al que no lo quedó otra que trabajar de mozo; no me quejaría si los segundos intentaran aprender de los primeros, pero me molesta la actitud de "es-lo-que-hay".
- Siguiendo con los mozos, aquellos que no avisan cuando el plato es para compartir.
- Los lugares donde, sin ser pubs ni similares, te ponen la música que debiera ser funcional a un volumen que imposibilita la conversación.
- Los lugares con baños impresentables.

Estos son algunos, aunque no todos. La combinación de varios de estos factores seguramente harán que mi visita al restaurant sea "debut y despedida".
De más está decir que la propina que dejo no es un porcentaje del monto de la cuenta, sino que es directamente proporcional a la atención recibida. Es decir, el que quiere propina, que se la gane!

lunes, 29 de octubre de 2007

El tiempo pasa rápido...

...cuando uno se divierte! O por lo menos eso dicen.
Y así es como hoy, casi sin darme cuenta, Otra Gota en el Mar cumple 1 añito!!! (y 190 posts)

Otra gota... me sirvió para expresarme, para volcar sentimientos, y principalmente para conocer a un grupo de gente increíble, a la que (a pesar de no entender muy bien como es posible todo esto) aprecio muchísimo aún sin conocer personalmente a ninguno de ellos.
Ese grupo de gente que me acompaña, me alienta y se preocupa por mí... Sepan que los quiero mucho. Ojalá algún día podamos vernos las caras, y sobre todo, darnos un gran abrazo.

domingo, 28 de octubre de 2007

Domingo electoral

Domingo, 9 a.m., tomo mate frente a la PC mientra protesto sola porque en un rato tengo que ir a votar... y encima cuando el negrito venga de trabajar hay que ir hasta morón para que vote él porque todavía no están actualizados los padrones.
Trato de darme ánimo diciéndome que mejor votar, a no poder hacerlo, no?
Si, pero en seguida me acuerdo que en realidad es siempre lo mismo, y que mi voto no cambia nada. Recuerdo que no voy a votar a alguien que me convece, sino al que considero "menos peor"; que es un grupo de gente que promete cosas que luego no cumple, y que en este caso en particular, ni siquiera prometieron nada, porque las campañas no fueron del tipo "acá están mis ideas", sino "te digo por qué no tenés que votar al otro". Me parece a mí o esta vez ni se gastaron en choripán y vino para llenar estadios?
Para colmo, me viene a la mente la última vez que fui a votar contenta, esa vez que pensé que mi voto contribuía al cambio, que mi voto iba a ser el granito de arena en la contrucción de un país mejor. Y como festejé cuando mi candidato ganó! Mierda, fue la vez que voté a De la Rua para presidente...
Ya tengo menos ganas de ir a votar que antes.

miércoles, 24 de octubre de 2007

Probabilidades

Necesito algún experto en probabilidad y estadística que me ayude a resolver el siguiente problema:

Si una persona sostiene en su mano izquierda un vaso de aprox. 7 cm de diámetro lleno de agua, y sostiene en su mano derecha un celular de aprox. 5 cm de ancho: que probabilidades hay de que, al resbalarse el celular de la mano derecha, caiga en forma perfectamente vertical, ingresando al vaso, y sumergiéndose por completo en el agua del mismo?
Tienen un punto extra si además logran deducir el coeficiente de boludez de la persona que sostenía los elementos.

Para todos aquellos que se lo están preguntando, la respuesta es: NO, mi celular no era anfibio...

Me verás volver

Y si, la frase me venía como anillo al dedo. Tengo muchas ganas de volver a escribir con asiduidad, espero poder...
En realidad nunca me fui del todo, porque siempre le robaba unos minutos al trabajo para pasar a leer los blogs amigos, pero el tiempo nunca era suficiente como para, además, dejar comentarios, y ni hablar de escribir un post completo.
Ahora me estoy empezando a sentir un poco mejor, cuando llego a casa ya no me voy directo a la cama, así que de a poquito voy recuperando el ritmo de vida "casi normal".
Quiero escribir, no sé específicamente que, aunque sean pavadas de proporciones monumentales, no me importa, tengo ganas de escribir lo que salga, como en las viejas épocas.

Pucha! no sé si es normal, pero como se extraña todo esto!

domingo, 30 de septiembre de 2007

Decisiones

La vida está hecha de decisiones... yo no creo en eso de que está todo escrito, creo que vamos escribiendo minuto a minuto.
Somos lo que somos, gracias a lo que decidimos cada vez que se nos presenta una disyuntiva (me vino a la mente el recuerdo de los libros "Elige tu propia aventura").
Y si bien no me arrepiento de mis decisiones, siempre me asalta la duda de "que hubiera sido si...", sobre todo en cuanto a una cuestión en particular: que sería de mí hoy, si en aquel febrero de 2002 cuando se me presentó la oportunidad, me hubiese quedado a vivir en Estados Unidos?
Trato de imaginarlo, y el abanico de posibilidades es tan grande, que me pierdo en el intento...
Creo que fue uno de los momentos más cruciales de mi vida, era un vuelco de 180 grados, y tenía una decisión tomada, pero sobre la hora reculé y mi subí al avión de vuelta.
A la distancia siento que fue una buena decisión, hoy soy feliz de ser quien soy, de haber conocido al negrito de mi corazón y estar construyendo esta familia; pero no puedo dejar de sentir esa curiosidad.
De todos modos, a lo largo de todo este tiempo transcurrido, hubiese tenido que tomar tantas decisiones, que las posibilidades son infinitas, acá, allá, o donde fuere...

jueves, 20 de septiembre de 2007

De la vida real

Escena tomada de la vida real: consultorio del médico, ingresa una chica con un bebé en brazos, acompañada de su marido, y la mamá de él.
En el consultorio hay dos sillones de dos cuerpos libres, en ángulo recto. La chica con el bebé se sienta en uno, la señora se sienta en el otro... ambas miran al muchacho como indicándole que se siente a su lado. Él mira a su mujer, luego mira a su madre, quien le sonríe y pegando unas palmaditas en el espacio libre del sillón, a su lado, le indica tiernamente que se siente.
Él se sienta al lado de mamá y la toma de la mano, mientras su mujer pone cara de traste y mira hacia bajo como diciendo "me casé con un mamerto..."
Hasta ahí, es gracioso. Pero luego, el mamerto empezó a hablar en tono estruendoso dejando escuchar frases como "no, mami, ella no es como vos", o "callate tarada, por que no aprendés de mamá?".
En ese momento fue cuando tuve el impulso de pararme y caerle a golpes al papanatas en cuestión, pero el negrito que observaba a mi lado la escena en silencio, me agarró del brazo como si hubiera intuido que yo estaba por estallar.
Ellos entraron a un consultorio (si, la pareja con su bebé recién nacido, y la mamá de él!), y nosotros dos a otro, y no volvimos a verlos.

Un mensaje para todos los hombres que puedan leer este blog: si se sienten identificados con este muchacho, o si de alguna forma están tratando de buscarle justificativos, háganle un bien a la humanidad toda, cómprense una muñeca inflable, y nunca, nunca vuelvan a acercarse a otra mujer que no sea su propia madre.
Gracias.

lunes, 17 de septiembre de 2007

Cansada de tanto oportunismo

No está mal aprovechar eventualmente el devenir de los hechos en nuestro propio beneficio, no.
Pero una cosa es saber aprovechar una circunstancia favorable, y otra es ser un oportunista hecho y derecho.

No veo mal que algunos de mis colaboradores aprovechen que en este momento sea muy dificil cubrir todos los puestos necesarios (debido a la oferta y la demanda, muchas ofertas laborales para poca gente con la capacidad necesaria para cubrirlas) para pedir aumento. No está mal. Es más, se lo aconsejé a más de uno.
Pero de ahí a aprovechar esta misma circunstancia para llegar a cualquier hora, irse temprano, hacer la mitad del trabajo, y encima plantarse con actitud de "hago lo que quiero porque si no, me voy y a vos te va a costar conseguir otro", todo eso aún habiendo conseguido el aumento de sueldo solicitado, eso me parece oportunismo sucio y barato.
Esta gente se olvida que alrededor tiene un grupo de trabajo al que perjudican con sus actitudes y su negligencia. Estos oportunistas se cagan en la gente que tiene que salir a tapar los agujeros que dejan.
Se plantan con la actitud amenazante de "mirá que me voy, eh?!", y si por mi fuera les diría "ok, andate". Pero si bien soy responsable por su trabajo (es decir, recibo los cachetazos de cada cagada que se mandan), no tengo la autoridad para prescindir de sus servicios.

Me parece bien aprovechar las carencias del mercado para obtener mejores condiciones laborales, si.
Pero de ahí a aprovecharlas para trabajar poco y mal, me parece lamentable, poco profesional, bajo y despreciable.

jueves, 13 de septiembre de 2007

Nace un nuevo blog

Así es... Finalmente, decidí hacer un blog separado para contar como evoluciona el porotito.
No sé si podré postear seguido o no, no pienso obligarme a nada, las cosas fluirán como deban. Por ahora está bastante peladito, y tiene sólo el post inicial (que para los que leen esto puede resultar un poco reiterativo), pero quería inaugurar de alguna manera ese pequeño lugarcito donde volcar todo esto que estamos viviendo.
Sin más preámbulos, los invito a darse una vueltita por:

Diario de un Poroto

Aviso: para aquellos que tienen los parlantes conectados, les aviso que tiene una musiquita, regalo de Perroxido.
Después me cuentan que les pareció, si?

lunes, 10 de septiembre de 2007

Cuando casa y hogar no es lo mismo

El primer departamentito que compré, lo sentí mi hogar desde el primer pie que posé en él... fue el resultado de años de mucho laburo, de ahorrar hasta la última monedita, de no gastar un centavo de más (y de un par de familiares copados que me prestaron los últimos manguitos que faltaban, lo cuales retorné en tiempo y forma, como correspondía).
Tardé 5 meses en mudarme a ese departamento luego de haberlo comprado, porque no tenía nada, entonces de a poquito hubo que empezar a comprar las cosas en millones de cuotas con tarjeta. Y cuando por fin quedó como yo quería, me mudé definitivamente. Era chiquito, de un ambiente sin divisiones, pero con un balconcito a cielo abierto, que me permitía ver el atardecer.
Entonces, no había cosa que me diera más placer que en los días de verano, llegar a horario del trabajo, y ponerme la sillita playera en el balcón, y así sin prender ninguna luz, poner música, preparar alguna bebida acorde y quedarme sentada ahí viendo el atardecer.
Eso me hacía sentir en mi hogar.

Y un día llegó el momento de progresar, y de pasar a algo un poquito más grande, así que puse en venta mi hogar, y compré lo que hoy es mi departamento. Desde que abandoné mi hogar, hasta que finalmente pude establecerme en mi casa, pasaron los peores 9 meses de mi vida, porque hubo problemas y no me lo entregaban, así que me ubicaron en una cajita de zapatos sin agua caliente ni calefacción, y allí pasé todo un invierno, bañándome con agua helada en días de 0 grados, cenando con la campera puesta, durmiendo con un colchón en el piso.
Hubo amenazas de juicio de mi parte, hubo amenazas de que me iba a quedar sin nada, de parte de los otros, hubo mucha pero mucha angustia.
Y cuando por fin me pude mudar a donde correspondía, se enfermó mi viejo y a los dos meses falleció.
Al poquito tiempo apareció mi negro adorado, y me ayudó a seguir poniéndole garra a esta casa, porque se le levantaron los pisos, y se encontraron otra variedad de defectos que nadie nos reconoció. Y así llegamos a lo que el departamento es hoy, con muchas cosas por arreglar, con faltante de muebles, pero habitable al fin.
Sin embargo, sigo queriendo un hogar... sobre todo ahora, que se agranda la familia. Sigo queriendo ese lugar donde llegar y sentirme absolutamente convencida de que no hay mejor lugar en el mundo.
Este departamento es nuestra casa, y no tengo lugar a dudas de que es mejor que nada, pero sigo sin sentirlo mi hogar.