No suelo comer en ese tipo de lugares, menos aún ahora que trabajo desde casa. Pero hoy me tocó venir a un cliente, y me tomé un ratito para salir a almorzar rápido, así que McDonalds parecía la mejor opción.
Almorzando sola, ahí sentada, me dió tiempo para pensar un montón de pavadas y sacar algunas conclusiones, a saber:
- Desarrollé una fobia más que interesante hacia los/las adolescentes. Parecería que me olvidé de que alguna vez fui una de ellas, y de que dentro de algunos años tendré que lidiar con un Popi adolescente.
- Había una señora obesa, sola, que muy al contrario de lo que indicaban mis prejuicios, se pidió una ensalada del chef y una gaseosa light. Todavía no sé si es masoquista, o trataba de demostrar su fuerza de voluntad. Es decir, si yo estuviera a dieta, el último lugar al que entraría es a un McDonalds.
- El local estaba lleno de adolescentes de clase más bien alta (el cliente en el que estoy, está en Vicente Lopez), que parecían demostrar que el nivel de estupidez de su comportamiento era directamente proporcional al precio de la cuota de su colegio.
- Unas niñas de no más de 15 años, tenían celulares de última generación, que me hacían preguntarme en que pensaban sus padres cuando se los compraron. Y otra vez pienso de que me voy a disfrazar cuando el Popi venga con sus primeros requerimientos (vaya a saber uno de que tipo de tecnología será en ese momento). No comparto que niños menores de 18 años tengan celular, lo lamento, seré una retrógrada pero yo pasé mi adolescencia sin ellos y sobreviví lo más bien.
- En Vicente Lopez pareciera no haber emos ni floggers (alguien de la zona que por favor me confirme o me desmienta).
- Soy de comer bastante sano, pero que bien sienta la chatarra una vez cada tanto!!!
- Me comí un crispy de pollo y un sundae de chocolate, y después cuando me ví la panza, me dió culpa. Pero no se aflijan, la culpa me duró sólo unos minutos.
Hace 1 año.


